Nacer para huir del negro
atravesarse por el dolor de la belleza
el mismo que diseña el insomnio
el que promete escenas de lo sublime
cómo decirles que nací con la palabra
y que los seres como yo habitamos
entre éste y otro lugar
entre el ansia del deseo
y la pereza de lo mundano
entre el amar y el huir
no llegaréis a mi intimidad
ese lugar sólo es accesible por el azul
de miradas cargadas de intenciones
de palabras colgadas de labios húmedos.
(inspirado en los versos de Isabel de los Ángeles Ruano).
Esta noche gélida
de palomas dormitando
en los huecos de la pared
de escaparates apagados
tu luz (lejos) me impide dormir
y sólo puedo cantar
no calla el viento
y sólo puedo cantarte.
(poema incluido en el libro Voces Nuevas XXVIII de la editorial Torremozas)
Ha brotado un espacio lunar en mi costado
la mancha avanza cubriendo lirios
amapolas
y a tu país entero.
Aquí siempre llueve
polvo y agua forman una masa blanquecina
que bloquea mis pies
no podré llegar a casa
no creo que llegue.
La crueldad de los hoteles es astuta
vigilante
en el camino me ofrecen sus alcobas vacías
la burla de tu sudor ha quedado en el blanco
de las sábanas de esas camas comunes.
Esta noche no llegaré a casa
la belleza y tus cuentos no deberían ir nunca juntos.
Todo este tiempo de medida viscosa
se pega a los pies
dilatando las distancias
se pega a la garganta
deteniendo tus palabras de mar.
Esta es una primavera sin florecer
de semillas que siguen latiendo
bajo tu sonrisa congelada.
Las nubes que se mueven despacio
y esperan a los lentos de espíritu
las palabras que llegan justo a tiempo
(que las que llegan tarde dan risa)
la luz justo antes de la no luz
la no luz justo antes de la luz
su forma compulsiva de beber café
y el olor de algunos sudores
las mareas, la luna y la menstruación
el cuerpo desnudo sobre sábanas frescas
el grito de las chicharras
y el de los niños en el parque de atracciones
la valentía de lo pequeño
tirar la piedra, no esconder la mano y esperar
el brillo del agua de un embalse
los escenarios vacíos horas antes
los escenarios llenos de actores vulnerables
de actrices riendo hasta llorar
de purpurina y vísceras animales
el tiempo que pasa.
Si las nubes pasan sin esperar
si las distancias largas son largas
si las distancias cortas son largas
si el tiempo es una goma de borrar
que hace que ya no pueda leer tus ojos
si se desvanece tu rostro
que las palabras escritas no son suficiente
si miro por la ventana y sólo veo opacidad
si la soledad está en las aceras
si la soledad está en las casas
si la soledad siempre está
si el deseo se convierte en un reposo blanco
si el silencio son todos esos mirlos cantando
si la luz del día es una burla del presente
si las noches son sólo una sala de espera
que reconforta hasta la ingenuidad
si tu nombre se enreda en las horas
si se nos ha parado el reloj.
no me creo que estés durmiendo
no finjas
andas tirando estrellas del cielo
para que caigan en mi espalda
para que no descanse
para que te descubra
para que lo confunda todo
y termine diciendo palabras
cualesquiera
todas equivocadas.
Se ha abierto mi carne con una mirada
mi voluntad con un olor cercano
la sonrisa con el recuerdo del mar del norte.
Eres la presencia constante de la no presencia
estas calles que son montañas
lo son de un anhelo inabordable.
Nacer para huir del negro
atravesarse por el dolor de la belleza
el mismo que diseña el insomnio
el que promete escenas de lo sublime
cómo decirles que nací con la palabra
y que los seres como yo habitamos
entre éste y otro lugar
entre el ansia del deseo
y la pereza de lo mundano
entre el amar y el huir
no llegaréis a mi intimidad
ese lugar sólo es accesible por el azul
de miradas cargadas de intenciones
de palabras colgadas de labios húmedos.
(inspirado en los versos de Isabel de los Ángeles Ruano).
Esta noche gélida
de palomas dormitando
en los huecos de la pared
de escaparates apagados
tu luz (lejos) me impide dormir
y sólo puedo cantar
no calla el viento
y sólo puedo cantarte.
(poema incluido en el libro Voces Nuevas XXVIII de la editorial Torremozas)
Ha brotado un espacio lunar en mi costado
la mancha avanza cubriendo lirios
amapolas
y a tu país entero.
Aquí siempre llueve
polvo y agua forman una masa blanquecina
que bloquea mis pies
no podré llegar a casa
no creo que llegue.
La crueldad de los hoteles es astuta
vigilante
en el camino me ofrecen sus alcobas vacías
la burla de tu sudor ha quedado en el blanco
de las sábanas de esas camas comunes.
Esta noche no llegaré a casa
la belleza y tus cuentos no deberían ir nunca juntos.
Todo este tiempo de medida viscosa
se pega a los pies
dilatando las distancias
se pega a la garganta
deteniendo tus palabras de mar.
Esta es una primavera sin florecer
de semillas que siguen latiendo
bajo tu sonrisa congelada.
Las nubes que se mueven despacio
y esperan a los lentos de espíritu
las palabras que llegan justo a tiempo
(que las que llegan tarde dan risa)
la luz justo antes de la no luz
la no luz justo antes de la luz
su forma compulsiva de beber café
y el olor de algunos sudores
las mareas, la luna y la menstruación
el cuerpo desnudo sobre sábanas frescas
el grito de las chicharras
y el de los niños en el parque de atracciones
la valentía de lo pequeño
tirar la piedra, no esconder la mano y esperar
el brillo del agua de un embalse
los escenarios vacíos horas antes
los escenarios llenos de actores vulnerables
de actrices riendo hasta llorar
de purpurina y vísceras animales
el tiempo que pasa.
Si las nubes pasan sin esperar
si las distancias largas son largas
si las distancias cortas son largas
si el tiempo es una goma de borrar
que hace que ya no pueda leer tus ojos
si se desvanece tu rostro
que las palabras escritas no son suficiente
si miro por la ventana y sólo veo opacidad
si la soledad está en las aceras
si la soledad está en las casas
si la soledad siempre está
si el deseo se convierte en un reposo blanco
si el silencio son todos esos mirlos cantando
si la luz del día es una burla del presente
si las noches son sólo una sala de espera
que reconforta hasta la ingenuidad
si tu nombre se enreda en las horas
si se nos ha parado el reloj.
no me creo que estés durmiendo
no finjas
andas tirando estrellas del cielo
para que caigan en mi espalda
para que no descanse
para que te descubra
para que lo confunda todo
y termine diciendo palabras
cualesquiera
todas equivocadas.
Se ha abierto mi carne con una mirada
mi voluntad con un olor cercano
la sonrisa con el recuerdo del mar del norte.
Eres la presencia constante de la no presencia
estas calles que son montañas
lo son de un anhelo inabordable.
